Archivo de la categoría: Xavier Frías

“La compleja sencillez” (presentación de “De tu sabor” por Laura Gómez Recas)

Ayer tuvo lugar la presentación del poemario de De tu sabor de Xavier Frías en Ocaña (Toledo). En ella contamos con la colaboración de la periodista y poeta Laura Gómez Recas, quien se encargó de llevar a cabo una memorable presentación que aquí compartimos con vosotros:

XFRIAS_SABOR_PORTADALa compleja sencillez

 Sobre el autor

Xavier Frías Conde es doctor en Filología Románica, graduado en Filología Inglesa y escritor. Es, además, un romanista de arduas labores documentadas en este campo, traductor  y escribiente, como si de su lengua materna se tratara, en gallego o asturiano. Defensor de la diversidad y de la biología evolutiva de las lenguas, pese al clasicismo imperante en estos ámbitos.

Escribe relato y poesía, escribe  literatura infantil, juvenil y de adultos, escribe defendiendo las lenguas que sostienen la literatura y es, ante todo, un humanista apasionado de todo aquello que concierne a la cultura que nos ha llevado a ser lo que somos , a sentir y a soñar lo que sentimos y soñamos. Declara como su alma mater a la Universidad Complutense. Algo que destaca en su perfil. Hacía años que no veía en una biografía ese delicado gesto de nombrar la fuente nutritiva intelectual, tan importante y a veces tan poco valorada. El declararse ramal, descendiente de una entidad que sobrepasa lo institucional, como lo es una universidad, su campus, su ser último, es algo que no todos los que han pasado por ella o trabajan en o para ella, suelen verbalizar de una manera tan contundente.

Para Xavier, escribir, es algo que declara inherente a su ser, desde que descubrió su vocación a los 20 años, gracias a uno de sus profesores en la universidad:  es una necesidad biológica, algo a lo que no puede renunciar, como no se puede renunciar a respirar. Y en ello invierte su esfuerzo, su talento, su fluir en este mundo que tan mercantilizado está hoy en día.

Este libro que, en un principio, iba a publicarse en 2002 con el prólogo que hoy le precede de Teresa Seara, licenciada en filología gallego-portuguesa,  acabó editándose en 2010 en Pontevedra con una edición que no fue satisfactoria para el autor. Es el primer poemario escrito en castellano por Xavier. Anteriormente, había escrito poesía en gallego, lo que da una ligera idea de lo que supone para él la expresión en otros idiomas que no son el materno.

Reacción

Xavier es cercano, académicamente cercano. Es un ser inteligente. Escuchándole, es palpable que toda su trayectoria académico-profesional se sustenta en una inteligencia natural. Y todos los portadores de esa cualidad, suelen ser personas racionales, exquisitas a la hora de parlamentar, sabias cuando han de exponer un argumento, recias en las emociones y serias en sus exposiciones. Por estos motivos, cuando alguien como Xavier escribe un libro como DE TU SABOR el lector descubre una faceta, a priori, insospechada en su autor y averigua  que tras la intelectualidad rotunda, se ha abierto el mapa silencioso y humanísimo del hombre (en este caso, masculino), del hombre amador, del que ama, del que es sujeto y actor del sentimiento.  Es este un descubrimiento que no debe aislarse de ninguna manera de la intelectualidad elevada y el libro que tenemos entre manos no nos defrauda, sino que nos hace sentir que esa reiterada manía de separar ambos conceptos no existe en este caso. Muchas veces, pese a la presión de corrientes pseudoliterarias de fatuos anaqueles amorosos, la literatura nos ha mostrado la sensualidad y el sentimiento amoroso desde el punto de vista intelectual.  Es uno de los rasgos que se aprecian en este poemario o, al menos, es uno de los que yo quiero hoy resaltar y comunicar. No he podido resistir, según leía, el asalto del recuerdo de dos libros que acarician esta idea:

La mujer justa (Sándor Márai)

Una historia de pérdidas, la misma historia narrada por los tres actores de un triángulo imposible en donde todos pierden y añoran, como ocurre en DE TU SABOR, la pasión perdida. Un libro en el que se transluce la raíz poética de un autor que acabó triunfando en la narrativa y que, quizás por ello, aúna una sensible intelectualidad a la hora de narrar el sentimiento amoroso y el fracaso de sus tres personajes.

Ada o el ardor (Vladimir Nabokov)

Nabokov  con su preciosista narrativa, su dominio de la lengua y de sus mil artilugios formales perfecciona la comunicación del sublime pensamiento sentimental. Quizás ese preciosismo literario, esa forma de contar la pasión de los dos incestuosos protagonistas, es lo que tiñe toda la novela con un alto voltaje intelectual.

Yo, personalmente, he encontrado un hilo común con estas lecturas en DE TU SABOR. Y no es que el estilo de Xavier sea parecido a los estetas Máray y Nabokov; pero sí lo es en cuanto toca la pasión con la distancia no menos pasional de la razón.

Denotación

Este es otro rasgo del libro en el que quiero profundizar, el estilo, porque también eso nos habla del autor. Y es que el poemario está escrito con un lenguaje escueto, aparentemente sencillo y claro, pero plagado de imágenes potentes o de antítesis extremas y radiantes como la del poema que dice “hueles a ti, a selvas infrecuentes, a miradas recién empezadas, a besos olvidados”… nos habla de un olor fresco, novísimo, de estreno y, de repente, el beso olvidado, tan antiguo, construye una antítesis sensorial excelente.

Subrayo también, como botón de muestra de la riqueza del texto el poema que dice “en tu pelvis vuelve el mundo a rodar conmigo dentro”, una imagen rotundamente erótica, pero sólo aparentemente porque encierra un complejo concepto existencial,  ya que sólo así, amando, más, amándola a ella, el poeta es parte y partícipe del mundo. Es una imagen terrible.

Si se lee el libro con un lápiz en la mano, aseguro que se utilizará en cada página, intentando atrapar para la próxima visita estos retazos de sencillez intelectualmente compleja. Son sutiles retazos lingüísticos que hacen de un texto conciso algo hermoso y literario, como ocurre al leer “Las grullas”, de Yasunari Kawabata, que recrea la historia medieval del Genji Monogatari, narrando  los acontecimientos históricos a través de los sentimentales del protagonista. La literatura oriental tiene estos rasgos, es sutil y poéticamente concisa, como otro libro que vino a mi memoria a través de DE TU SABOR, “La flor del ciruelo” de Li Qingzhao, del siglo XII, maravilloso poemario de pérdida y añoranza.

Tiene algo de oriental esa brevedad en la poética. Y, me atrevo a decir más, para mí también es un síntoma de la poética masculina. Aunque no es una regla común, pero sí , en este caso, me atrevo a confirmar que, de no haber sabido el sexo del autor, hubiera podido adivinarlo. La prologuista, Teresa Seara, habla también de este asunto, llegando a decir que la expresión concisa y concentrada del poemario limita en muchas ocasiones con la poesía del silencio.  Yo soy más arriesgada y creo que está dentro de esa línea, como heredero seguro de las corrientes poéticas de la última mitad del siglo XX. Hay una línea argumental que une a Xavier Frías con esa historia ya escrita de nuestra poesía. Cómo no recordar, leyéndole, a José Ángel Valente (recuerdo unos versos de Valente para sostener esto que digo: “Estaba / translúcido el lugar/ donde tu cuerpo estuvo”, poesía  de masculinidad marcada, como Xavier, aun en los terrenos más íntimos del ser.

 Connotación

Tenemos entre manos un libro que evita lo circunstancial y decide transportarnos al sentimiento a través de detalles reales, tangibles, nada metafísicos. Para ello el lenguaje se reduce como una buena salsa para concentrar todo su poder comunicativo en el mensaje y no permitir que el lector elucubre con sus propios sentimientos. Es casi una crónica periodística de un momento sentimental del autor.
Y todo esto, lo adereza con algo tan tangible como los sentidos. El tacto es demasiado evidente cuando se ama y nulo cuando se añora. Xavier prefiere centrar el poemario en el sabor y en el olor, inherente al anterior. Como una plaga, dispersa los sabores y los aromas a lo largo del libro. He aquí estos fragmentos:

  • Probé tus lágrimas
  • Saboreando tus ojos de avellana
  • Olerte a café
  • Vestida de payaso y con sabor a manzana
  • Confundo tus lágrimas con un sorbete de limón
  • Tus caricias son el sabor de mi silencio
  • Y llega al paroxismo cuando la amada huele a milenios cuando es observada, contemplando un arco árabe: ella fondo y recipiente de todo lo bello. O más, de todo lo eterno.

Es deliciosa esa maraña lingüística que conmueve por ser maraña literaria. La belleza está ahí, intentando pasar inadvertida porque se mueve entre los versos y los sentimientos. Es un libro de generosidad, de amor y de madurez por la forma que toma en él la añoranza y la tristeza romántica de no poder estar ya con el ser amado. Sólo en un momento hay una cierta rebelión contra la evidencia y el tiempo, marcada por lo erótico:


me has exiliado
mas los exiliados
a veces vuelven
por los labios
por la pelvis
por la casualidad

Sin embargo, predomina el amor, vivo, hacia el otro, el deseo del bien del otro que nace del recuerdo de la humedad, de la lágrima.

no quiero
que vuelvas a ser náufraga
en tus lágrimas ocultas.

Así nos enseña el camino el autor, la asunción de los sentidos en el recuerdo vivísimo del ser amado, de su cuerpo, al que vemos calificado como un mundo inexplorado, como un país atlántico que no figura en el mapa. Ella como el lugar sobre el que caminar y descubrir la paz:

“surco descalzo tu piel”

Cuando terminamos de leer, cerramos el libro y, entonces, es cuando nos percatamos del cuadro de Viktor Oliva que cubre la cubierta. El bebedor de absenta. Y esa figura femenina transparente y verde se nos redescubre. Porque uno nunca está seguro de si la artemisia de la absenta es la que nos da el sabor o si somos nosotros quienes damos el sabor al recuerdo, a la ensoñación, a la pérdida en el amor.

Laura Gómez Recas
21 de julio de 2014