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Novedad: “Cristales rotos” de J.M. Barbot

J.M. Barbot, vallisoletano nacido en Burgos en 1976, se licenció en Historia, especialidad de Arqueología, en la Universidad de Valladolid. Su formación como arqueólogo incluye excavaciones en yacimientos emblemáticos como JMBARBOT_CRISTALESROTOS_portadaTiermes, Pintia, Mérida o Jerusalén. Desde 1999 ha trabajado como arqueólogo en diversas empresas. En 2003 fijó su residencia en Madrid. En su faceta literaria, en el año 2000 ganó el I Certamen Provincial Poético Juvenil Ateneo de Valladolid con el poema ‘Insomnio del navegante’. Tras varios años apartado de la literatura, retomó su actividad en 2013 dando recitales poéticos en Madrid y Valladolid. Desde inicios de 2013 forma parte del grupo PoeKas. En 2014 fue seleccionado para participar en la antología Anónimos 2.2, editada dentro del festival Cosmopoética. Ese mismo año publicó su primer poemario, titulado Ulises desconcertado (Ediciones En Huida). Ahora llega a Lastura con el libro de cuentos para adultos Cristales rotos, un compendio de relatos que nos remontan, en su mayor parte, a épocas lejanas en el tiempo. De estilo narrativo ágil, los sorprendentes giros finales harán las delicias de todos los que se acerquen a leer esta historias de ayer con una clara repercusión en el hoy. En palabras de Marcos Fernández Tous en el prólogo del libro: “El instante de estos relatos casi es silencio, gracias al cual los personajes pueden reflexionar sobre los tiempos pretéritos y por venir. Y desde este presente es desde donde Barbot mira lo que ocurrió ayer o lo que ocurrirá mañana. ¿Cómo lo hace? El escritor recuerda lo que dijo Hemingway: lo importante no es lo que se cuenta, sino lo que se esboza. Hablamos, pues, del vacío. «Me interesa más el hueco que encontramos en el lecho húmedo de un río que el guijarro que lo ocupó». Guijarros-momentos. Barbot los describe dejando hablar a los personajes que los pudieron conocer, penetrando fugazmente en su memoria, mirando las cosas que les rodean. Es un trabajo de arqueólogo, su otra gran vocación, por cierto. Sólo que aquí no hay piedra de Rosetta que permita descifrar nada. No tenemos constancia de que ‘eso’ fue sencillamente así. Las evidencias son demasiado espurias”.