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A contraluz de embargo: Tras el desahucio, la poesía como refugio.

AGUARDA

 

Sentada frente a ti

arrojaré los restos de memoria

desahuciando al pasado

por ser lo que ahora queda.

 

Regaré tus corales con cumpleaños

te obsequiaré desdicha en celofán,

errores y este miedo.

Me cobraré la espuma

–superflua– sólo ella es quien se acerca,

no sabe que en tu fondo enterré los delfines.

 

Queda poco, ya llego,

y me verás sentada, ahí, delante

mientras te vas y vuelves –siempre sabes volver–.

Estoy de recogida

preparando matrioskas,

matrioskas de deseos

que envuelvo entre burbujas de plástico y papel.

 

Espera, ya verás, voy a llegar.

Por las noches serán esas estrellas

      –las que techan tu agua–

nostalgias y guernicas abrigándome toda.

Y de día el azul con que recibes

me dirá que el presente es como un canto

y el futuro silencio a completar.

 

Me mudo hacia tu eco

voy llegándote, aguarda,

otórgame el silencio que te queda;

dámelo todo, mar.

 

Con este poema comienza A contraluz de embargo, un poemario valiente, tan desgarrador como esperanzador, en el que la poeta Graciela Zárate nos habla sobre el desahucio vivido en primera persona, de la lucha, del abandono de lo material, de la necesidad de aferrarse a lo inasible, de renovarse y seguir el camino. Volver a empezar una y otra vez, es su lucha y, en el fondo, la de todos los que somos testigos de cómo expulsan a la gente de sus hogares. Cuando nuestra autora, poeta inédita y sin embargo reconocida en distintos ámbitos culturales, recibe la carta de embargo, decide refugiarse en la poesía, plasmar en el papel sus sentimientos de frustración y de esperanza -porque, pese a todo, es un poemario de esperanza y luz-. Quizás sea cosa del destino que este poemario haya visto la luz justo el día en que Graciela cerraba definitivamente las puertas de su casa. Recogemos las palabras de la poeta Teresa Núñez, fiel reflejo de lo que nos encontramos en este poemario: “La vemos venir abrigada en nostalgias y guernicas, que es como abrigarse con todo el dolor del mundo. Se moldea a sí misma con lo que le ha quedado de su anterior existencia. Así surge su poesía primera de la mano del tiempo y de la superación. Nacer de nuevo, buscar la razón de las cosas y dejar atrás el sufrimiento son los puntos donde surge su poesía como un desgarro”.